Copyleft, obras libres, cláusula nc…

Approved for Free Cultural Works logoEstá empezando a ser habitual que algún colectivo emprenda el camino de publicar sus obras “con copyleft”, no rx y que alrededor de ello se abran interesantes debates sobre la licencia a usar, ampoule
sobre el concepto “copyleft”, la idea de obra libre, las distintas licencias de Creative Commons, y sobre todo la cláusula “nc” (no comercial). Viéndolo desde el mundo del software libre, suena a la situación a primeros de los 90, cuando teníamos debates muy similares. Como desde entonces ha llovido mucho, y algunos ya hemos recorrido ese camino, me ha parecido que podría, quizás, ayudar a enriquecer el debate si aporto algunas ideas sobre estos temas. Allá vamos.

Para empezar, el término copyleft, fuera del ámbito del software libre, se usa a veces de forma equívoca (o al menos, poco “rigurosa”). Originalmente, suele entenderse (en el campo del software libre) como el conjunto de licencias que aseguran que un trabajo libre se sigue manteniendo libre según se va redistribuyendo. Puede ser clarificador el artículo de la Wikipedia en inglés, o el artículo What is Copyleft?, del proyecto GNU, donde surgió el término. Por ejemplo, es copyleft la licencia GPL, frente a la BSD, MIT o Apache que no lo son.

Por lo tanto, el copyleft delimita dos “familias” de licencias libres, y cada una de ellas tiende a maximizar un aspecto de la libertad. Las licencias copyleft (que solemos traducir en español como “licencias robustas”) maximizan la libertad de los que reciben un producto libre (o un trabajo derivado de él) tras cualquier cadena de distribución, ya que puede ejercer las cuatro libertades básicas del software libre, siempre. Las licencias no-copyleft (que solemos traducir como “minimalistas”) maximizan la libertad de quien redistribuye el software (tras haberlo recibido como libre), ya que su abanico de opciones es muy amplio (desde redistribuirlo con la misma licencia, hasta redistribuirlo como software privativo).

Ambas familias de licencias son reconocidas como libres tanto por la Free Software Foundation (en su “Free Software Definition”) como por la Open Source Initiative (en su “Open Source Definition”).

Sin embargo en muchos colectivos “copyleft” está asimilado de alguna forma a “licencias libres” en general, y así por ejemplo consideran que el “public domain” (dominio público) es también copyleft. Pero no lo es, al menos en el sentido en que se utliza el término en el mundo del software libre. Si una obra está en el dominio público (al menos en el sentido del término anglosajón) no está sujeta a ninguna licencia (por ejemplo, porque ya ha terminado el plazo de aplicación de la legislación sobre derechos de autor para esa obra), y por lo tanto no hay ninguna condición que cumplir para redistribuirla o crear obras derivadas de ella. Lo que, como ya he comentado antes, la pone fuera del ámbito del copyright.

Cuando nos movemos al campo de las obras intelectuales que no son software, el equivalente más razonable que yo conozco a las definiciones clásicas de software libre es la “Definition of Free Cultural Works” (“Definición de Obras Culturales Libres”), que está basada en las cuatro libertades del software libre, más unas provisiones muy interesantes para hacerlas reales en la práctica. Por tanto, creo que si hablamos de “obras libres” u “obras intelecuales libres” o cosas por el estilo, se induce a mucho menos error que si se habla de “copyleft”, al menos cuando lo que se quiere es extender a otras obras el concepto de software libre.

En cualquier caso, si se aplica la definición de “Free Cultural Works”, sólo tres licencias de Creative Commons la cumplen (como reconoce Creative Commons con el sello “Approved for Free Cultural Works”): Attribution (Reconocimiento), Attribution-ShareAlike (Reconocimiento-CompartirIgual) y CC0 (Public Domain Dedication). En el sitio web de “Free Cultural Work” hay varios enlaces a ensayos sobre porqué las licencias que incluyen cláusulas “nc” (non-commerical) no pueden considerarse como libres (el caso de “nd” es probablemente evidente), un comentario jugoso sobre cómo se puede ganar dinero aplicando esta definición y un análisis de licencias muy interesante, que incluye las dos mencionadas de CC, y otras.

Yo en particular, prefiero Attribution-ShareAlike frente a Attribution, por los mismos motivos que suelo preferir GPL frente a BSD, pero reconozco que hay razones para verlo de otra forma, Hasta cierto punto, se convierte ya en un asunto práctico, o quizás ético, que depende de que cada uno tenga una visión particular de la libertad (¿quizás se trata de la libertad del individuo frente a la libertad de la comunidad?).

Dicho todo esto, me consta que en mundo de la producción “no de software” mucha gente está muy interesada en la cláusula “nc”. En mi opinión, no es un fenómemo nuevo, incluso en el contexto del software. Es muy parecido al shareware, que tuvo un cierto éxito en los 90 (sobre todo en torno a MacOS, aunque no solo), y que todavía sigue vivo y coleando. En mi opinión el shareware tiene unos fines muy diferentes a los del software libre (ojo: no digo que no sean legítimos, pero son muy diferentes). Igual que las obras distribuidas bajo licencias “nc” reflejan fines muy distintos de los de las obras distribuidas bajo licencias libres.

En el caso del software, hay bastante literatura sobre las “cláusulas de no exclusión”, tanto de ámbitos de aplicación, como de comunidades o fines, y sus problemas tanto éticos como prácticos. En la Annotated Open Source Definition se hacen algunos comentarios al respecto (ver el apartado 6), y la FSF ha publicado el artículo Selling Free Software.

Para empezar por los prácticos, estar seguro de que puedo redistribuir o modificar un trabajo con licencia “nc” es muy difícil. Por ejemplo, en la Universidad pública, teóricamente somos “no comerciales”. Pero en la práctica, si utilizo materiales “nc” en un máster (o un grado) por el que se cobra, y que al fin y al cabo supone una relación mercantil, ¿estoy violando la cláusula “nc”? ¿Y si lo hago en un proyecto financiado por una empresa, en el que puede haber ánimo de lucro? Etc. etc. También la cláusula “nc” puede causar muchos perjuicios al autor, aunque es más largo de explicar, y depende mucho del contexto. Por ahora, baste con decir que se limitan las posibilidades de difusión y evolución de la obra, sin que esté claro, en muchos casos, qué gana el autor.

Por el lado ético, es claramente una limitación a la libertad de modificación y distribución. En el fondo, si creo que “la cultura debe ser libre” (que es uno de los motivos principales para promover estas licencias), tiene poco sentido excluir a unos actores (los que actúan con ánimo de lucro) que pueden hacer, y están haciendo mucho, por la difusión y la producción de la cultura. Y en el fondo, supone el mantenimeinto de un control estricto del autor sobre su obra: “sólo puede ganar dinero con ella quien yo quiera”. Lo que no siempre está en el espíritu de quien considera estas licencias.

En general, en el mundo del software libre se asume que los actores que actúan con ánimo de lucro pueden tener un papel relevante en la producción y difusión del software libre. Puede pensarse por el ejemplo en el papel de Canonical, la emprea que hace Ubuntu, o Sun, que durante mucho tiempo ha mantenido OpenOffice: ambos son software libre, pero en ambos casos la empresa tiene su ánimo de lucro.

Todo esto es complicado de explicar, y menos en un texto relativamente corto como este… O
quizás no, sólo es que el mundo del software libre lleva unos 20 años de adelanto (desde mediados de los 1980, cuando Richard Stallman y otros empezaron a fijar el concepto) con respecto al mucho más variado de las obras libres 😉

[Gracias a Víctor, que sin saberlo, ha sido el catalizador de esta nota]

[Gracias a Miquel, que me indicó que la licencia CC0 también está considerada como de obra cultural libre]

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